OCTAVIO ESCOBAR GIRALDO

El último diario de Tony Flowers

Hay que leérsela de un tirón, un sábado con cara de domingo y cuerpo de viernes.
El Siglo.

                                                                      

                                                                                            


El último diario de Tony Flowers coloca a su autor entre los mejores del país. Con destreza, utilizando a un editor y a un traductor como marcos de composición narrativa, se mete en la vida de un escritor que vive en Nueva York y en su decadencia trata de cumplir, sin lograrlo, con unos contratos editoriales. Tony Flower escribe una novela para William A. y un artículo para Playboy, pero una joven mujer pintora, adicta a las drogas y a presuntos juegos esotéricos, lo arrastra hacia el cansancio. A su vez, Tony ama la literatura de H.P. Lovecraft (1890 - 1937) y la novela que escribe tiene que ver con esa literatura de terror. Escobar con una increíble destreza contrapuntística a tres bandas (la tercera la desarrolla el traductor con sus notas de pie de página), así, atrapa al lector. Su escritura exacta, de mínimos adjetivos, imágenes cinematográficas, montaje o edición envidiables, complementan la obra. Por lo demás, cierto minimalismo de su diario sume a protagonistas y lectores en una misteriosa atmósfera eroesotérica difícil de evadir. Muy bien.
Isaías Peña Gutiérrez. Revista Credencial.

La nueva cultura que se desprende a partir de la lectura de El último diario de Tony Flowers manifiesta la inclusión en el discurso narrativo de diversas fuentes literarias a través de juegos intertextuales en unión con manifestaciones populares como el cine, la música, el teatro, la televisión, entre otras. El humor, la pornografía, las escenas de sexo, el uso de las drogas son otros de los ingredientes que complementan el diario del escritor, circunscribiéndolo en una sociedad urbana regida por parámetros diferentes y por formas diferentes de vivir y percibir la vida. La nueva propuesta literaria de Octavio Escobar Giraldo rompe con los límites que separan la cultura alta de la cultura popular. Mezcla las dos a través de una suerte de collage discursivo en el que los medios masivos son parte decisiva para su elaboración. A partir de una fragmentación narrativa no concluyente, la novela rompe con la técnica de los discursos anecdóticos y se abre camino hacia un mundo impreciso y transgresor. La ironía y el sarcasmo son parte vital del carácter lúdico de la novela, el cual rompe con todo concepto de solemnidad. La obra se constituye, por consiguiente, en un rompecabezas que no precisa ser armado.
Nelly Zamora-Breckenridge. La novela colombiana contemporánea, 1980-1995.



                                                                 


Comentarios de:
Jaime Alejandro Rodríguez en Pontificia Universidad Javeriana
Álvaro Pineda Botero en Estudios críticos sobre la novela colombiana, 1990-2004
Camilo Jiménez en El ojo en la paja
Roberto Vélez Correo en Literatura de Caldas 1967-1997  

ABC de LOVECRAFT  
Octavio Escobar Giraldo
                                                                                                                                
Introducción:
Escritor tan extraño como su misma obra, Howard Phillips Lovecraft (20/08/1890-15/03/1937) es el mayor artífice del horror preternatural con influencia innegable sobre la literatura fantástica posterior y la ficción científica. Creador, a pesar de su temprano ateísmo, de un culto imaginario tan verosímil que origina devoción, sus relatos -apoteosis de lo subterráneo-, son el eco de una pesadilla que vive más allá de la conciencia humana.
 
Juventud e infancia:


Lovecraft no pudo abandonar el ámbito de la familia materna, rodeado de gentes puritanas con un estilo de vida procedente del pasado. Su madre lo convirtió en una figura infantil andrógina necesitada de protección. También lo convenció de su extrema fealdad por lo que siempre prefirió la noche al día y huía del contacto con los demás. No terminó la educación básica por su enfermiza naturaleza, lo que impidió que concretara su afición a la química y a la astronomía con una formación
universitaria.


 
Kadath:
Ciudad refugio de muchos de los dioses primordiales desterrados. Coronada por el ominoso Castillo de Ónice Negro, preside el Desierto de Hielo en la zona donde el mundo real es penetrado por los sueños.
 
Lord Dunsany:
Edward John Moreton Drax Plunket (1878-1957), "Inigualable en el embrujo de la prosa cristalina y musical, único en la creación de un mundo espléndido y lánguido, y dotado de una visión exótica e iridiscente (…) se ha consagrado a un extraño mundo de fantástica belleza, empeñado en una guerra eterna contra la terquedad y fealdad de las realidades diurnas." HPL  

 
Machen, Arthur:
Vivió de 1863 a 1947: "Entre los creadores actuales del miedo cósmico que han alcanzado el más alto nivel artístico son pocos los que pueden compararse con el polifacético Arthur Machen, autor de una docena de relatos, largos y breves, en los que los elementos de horror oculto y espanto soterrado llegan a adquirir una sustancia y una agudeza realista casi incomparable." HPL  

 
Necronomicón:
Libro canónigo de los mitos del Cthulhu, escrito por el árabe loco Abdul Alhzared, fue traducido del griego por Olaus Wormius. También existe una versión castellana antigua (León, 1300?), hallada por F. Torres Oliver en el archivo histórico de Simancas. En sus páginas está la historia de los terribles dioses primordiales y las claves secretas que permitirán su liberación de los sellos arquetípicos. Recientemente fue sustraído de la biblioteca de la Universidad de Miskatonic.
 
Oficio:
Lovecraft vivió, más mal que bien, de la escritura. Obtuvo moderados beneficios de sus cuentos y de la corrección de textos para otros, actividades en las que invertía muchísimo tiempo: “"Escribo lentamente, corrigiendo tanto que mis borradores no son legibles para nadie distinto a mí, y nunca vacilo al cambiar la parte más antigua de mi trabajo cuando desarrollos posteriores requieren de antecedentes distintos (…) Nada me deja más exhausto ni me exaspera más que una sesión de trabajo en la máquina de escribir". Reacio a cobrar pues su ideal caballeresco remitía al uso de las rentas heredadas y no al trabajo remunerado, su situación económica fue cada vez más precaria.
 
Poe, Edgar Allan:
"...los cultivadores del relato preternatural habían trabajado generalmente a oscuras, sin comprender la base psicológica del atractivo del horror, y obstaculizados por una mayor o menor adecuación a convencionalismos literarios vacíos tales como el final feliz, la virtud recompensada... Poe percibía la impersonalidad esencial del artista verdadero, y sabía que la función de la ficción creadora, consiste meramente en expresar e interpretar los sucesos y los sentimientos tal como son, sin tener en cuenta hacia dónde tienden o qué demuestran (…) inclinado por temperamento a lo extraño y lo melancólico, decidió hacerse intérprete de esos poderosos sentimientos y sucesos a los que suele acompañar más el dolor que el placer, la decadencia más que el esplendor, el terror más que la serenidad.. Los espectros de Poe adquieren de este modo una malignidad convincente que no posee ninguno de sus predecesores e instauran un nuevo modelo de realismo en los anales de la literatura de horror." HPL   

 
Quinientos noventa y ocho de Angel Street:
Después de una cómoda infancia en la casa ancestral, el desmedro económico siguió a la muerte del abuelo materno, y madre e hijo se mudaron a esta casa donde Lovecraft pasó la mayor parte de la vida, escribió casi toda su obra, e inició la voluminosa correspondencia fruto de su dedicación al periodismo aficionado. También fue el techo que lo acogió después del fracaso matrimonial. 

 
Rhode Island:
El más pequeño de los estados de la unión americana y uno de los primitivos trece. Lovecraft siempre vivió o añoró a su capital: "Soy Providence y Providence soy yo (…) su tierra y su aire están en mi sangre y en mis células". Rico en vestigios del pasado colonial.
 
Siglo XVIII:
Lovecraft escribió imitando a sus literatos y adoptó la ortografía de entonces, así como algunas particularidades de la vestimenta. Rechazó siempre la independencia norteamericana y despedía sus cartas con formulas de cortesía en las que se declaraba súbdito inglés.
 
Textos sagrados:
Además del Necronomicón, otros libros hablan de los dioses primordiales: el Libro de Eibon, el Texto de R'lyeh, los Fragmentos de Celaeno, Cultes des Goules del conde d'Erlette, De Vermis Mysteris de Ludvig Prinn, las Arcillas de Eltdown, People of the Monolith de Justin Geoffrey, los Manuscritos Pnakóticos, Unaussprechlichen Kulten de Von Junszt.
 
United Amateur Press Asocciation: 
Desde muy joven, Lovecraft editó periódicos caseros sobre astronomía. Así nació su interés por el periodismo aficionado en el que además halló a los amigos de la madurez. Ocupó varios cargos en la organización, incluso el de presidente, y muchos de sus relatos aparecieron en publicaciones de este tipo antes de ir a Weird Tales, la revista profesional que más lo publicó en vida.  


 
Viajes:
Después de la muerte de su madre en 1921, Lovecraft se aficionó a viajar y abandonaba el nido, ahora al cuidado de sus tías, para visitas periódicas a los amigos. En el lapso de su corto matrimonio vivió en New York y formó el denominado Kalem Club, una agrupación de aficionados a la literatura fantástica a los que veía con frecuencia. También viajó al Medio Oeste y a La Florida, pero nunca cumplió el sueño de visitar el Viejo Mundo, en especial Inglaterra, por falta de recursos económicos.
 
Wendigo:
Maligno habitante de los bosques primitivos creado por Algernoon Blackwood (1869-1951): "…algo aterrador que había logrado sobrevivir a la evolución de la humanidad, pero que aún se mostraba como una forma de vida monstruosa e inmadura... las potencias formidables y salvajes que acechan en las almas de los hombres. Potencias que tal vez no sean perversas en sí mismas, aunque sí instintivamente hostiles a la humanidad tal como ahora la concebimos". En él se origina el dios Itaqua, el que camina en el viento, desterrado a los helados desiertos antárticos.
 
Xenofobia:
Lovecraft manifestó aversión a judíos, italianos, hispanos, asiáticos y, sobre todo, negros. Esta discriminación obedecía a su creencia en la superioridad de la raza aria que para él representaban Alemania e Inglaterra, lo que lo acercó a las doctrinas nazis que luego rechazó. También detestaba el frío y todo lo concerniente al mar. Por contraste, era sumamente amable y cariñoso con todo el mundo y muchos de sus mejores amigos pertenecían a las razas degeneradas.
 
Yuggoth:
Planeta limítrofe del sistema solar de donde proceden muchas de las entidades de la mitología lovecraftiana. Algunos lo identifican con Plutón.
 
Zann, Erich:
La mayor parte de los cuentos de Lovecraft se apartan de los mitos del Cthulhu aunque pueden estar relacionados. Entre ellos están dos de sus producciones literarias más perfectas: El extraño, quizá una transposición de su inseguridad frente al mundo que vivió, y La música de Erich Zann, excelente narración que se desarrolla en un muy real París que HPL nunca conoció.
 
Arkham:
Lovecraft convirtió las ciudades amadas de Nueva Inglaterra en Dunwich, Insmouth y Arkham. El detalle con el que las caracteriza lo convierten en el mayor escritor costumbrista de la región. Arkham House fue el nombre que Derleth y Donald Wandrei dieron a la editorial que fundaron para publicar la obra de su maestro y amigo.
 
Biblioteca personal:
Lector precoz, devoró las mitologías griegas y romanas, y Las mil y una noches, encantado por su exotismo. De su ensayo El horror en la literatura, del que también proceden las opiniones con respecto a sus autores favoritos -Poe, Machen, Blackwood y Lord Dunsany-, he aquí sus otras preferencias: El monje, de C.R. Lewis, Melmoth el errabundo, de C.R. Maturin, Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliff, Vathek, de William Beckford, El horla, de Guy de Mauppasant, Cumbres borrascosas, de Emily Bronté, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R.L. Stevenson, La casa de las siete buhardillas, de N. Hawthorne, El golem, de Gustav Meyrink, Otra vuelta de tuerca, de Henry James, El signo amarillo, de R. Chambers, Drácula, de Bram Stoker, La nube púrpura, de M.P. Shiel, La casa en el confín del mundo, de W.H. Hodgson.
 
Cthulhu:
Divinidad que da nombre a los mitos creados por Lovecraft y sus seguidores, aprovechando también textos anteriores. Dice HPL: "Todos mis relatos (...) se basan en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que (...) perdieron sus conquistas y fueron expulsadas, pero viven aún en el exterior, dispuestas en todo momento a apoderarse de la tierra". Cthulhu está retenido en el fondo del mar en la ciudad dormida de R'lyeh a la espera de que alguno de sus esbirros logre liberarlo.
 
Derleth, August:
Sistematizador de los relatos de los mitos del Cthulhu, intentó darles una estructura clara de bien contra mal que no existía en Lovecraft, magistral en la indefinición. Autor de una extensa obra que adolece de tan maniquea posición, su esfuerzo difundió los libros del maestro y estimuló a muchos de sus seguidores, aún activos.  

 
Entrevista:
 
Fiebre:
A la precaria salud de Lovecraft se le han encontrado varias explicaciones como la fiebre reumática, el hipotiroidismo y la hipoglicemia. Sin embargo, es imposible descartar que todo fuera psicológico. Reales fueron su poiquilotermia -temperatura corporal demasiado baja-, y el carcinoma de colón que lo llevó a la tumba. Sufrió de jaqueca como todos los miembros de su familia.
 
Greene, Sonia:
Muerta ya su madre, Lovecraft la desposó en 1924. Diez años mayor que él, bella e inteligente según todos los testimonios, vivieron en New York de sus ingresos, bastante buenos para una mujer en aquellos tiempos. Emprendedora, práctica, capaz, entró en silencioso conflicto con su marido, quien terminó volviendo a su único amor: Providence.     
 

 
Horror:
"La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido".
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